La guacamaya roja (Ara macao) es una de las especies más representativas de la fauna silvestre de Costa Rica. Su plumaje rojo, amarillo y azul permite reconocerla fácilmente entre los árboles y durante sus vuelos sobre los bosques tropicales. Además de su importancia como parte de la biodiversidad, esta ave contribuye al funcionamiento de los ecosistemas mediante la dispersión de semillas.

En el Pacífico Central, un proyecto de conservación permite conocer más sobre su reproducción y desarrollo. Punta Leona Beach Club & Nature Resort, ubicado en Garabito, cerca de Tárcoles, incorporó tres nidos artificiales equipados con cámaras a su programa de protección de guacamayas rojas. Con esta ampliación, la iniciativa cuenta con 11 nidos artificiales para la temporada reproductiva de 2026.

Las cámaras transmiten imágenes en directo desde el interior de los nidos. De esta manera, las personas pueden observar el comportamiento de las aves sin interferir en sus actividades. La transmisión está disponible en el sitio web lapasrojaspuntaleona.com.

Temporada reproductiva de las guacamayas rojas

El periodo de reproducción comienza con la formación de parejas, el cortejo y la búsqueda de cavidades apropiadas para anidar. Estas actividades se desarrollan entre octubre y diciembre. Posteriormente, las hembras ponen sus huevos y comienza la incubación.Según el programa de Punta Leona, los primeros huevos y nacimientos de la temporada 2026-2027 se esperan entre diciembre y enero. El periodo de anidación puede extenderse hasta junio.

El seguimiento mediante cámaras también permite recopilar información sobre el proceso reproductivo. Entre los datos registrados se encuentran la cantidad de huevos por nido, el número de crías que nacen y cuántas logran abandonar el nido. Asimismo, el monitoreo permite identificar las pérdidas relacionadas con depredadores naturales.

Los huevos tardan entre 23 y 28 días en eclosionar. Después del nacimiento, las crías permanecen aproximadamente entre 78 y 90 días dentro del nido antes de realizar sus primeros vuelos. Los resultados acumulados entre 2017 y 2025 muestran la importancia de este seguimiento. Durante ese periodo se registraron 98 huevos en los nidos monitoreados. De ellos, 69 llegaron a eclosionar y 46 polluelos consiguieron abandonar el nido.

Nidos artificiales para favorecer la reproducción

La instalación de estructuras artificiales responde a una de las necesidades de esta especie: disponer de cavidades adecuadas para reproducirse. Las guacamayas rojas dependen de árboles grandes y maduros, donde encuentran espacios apropiados para establecer sus nidos. Las estructuras utilizadas en Punta Leona están fabricadas con fibra de vidrio. Cada una mide aproximadamente un metro de altura y 50 centímetros de diámetro. Su diseño reproduce las características de las cavidades naturales y cuenta con una capa de virutas de madera en su interior.

Los nidos se colocan en árboles que alcanzan entre 15 y 20 metros de altura. Su construcción también tiene una trayectoria de varias décadas. El biólogo Christopher Vaughan, coordinador del proyecto, explicó que la iniciativa comenzó hace 36 años. Los primeros diseños surgieron a partir de investigaciones sobre los sitios naturales de anidación de estas aves.

El programa también destaca la participación de antiguos cazadores de guacamayas en la fabricación de estas estructuras. Algunas personas que anteriormente extraían polluelos de los nidos naturales ahora colaboran en la construcción de espacios artificiales para favorecer su reproducción. Esta transformación representa un componente importante del trabajo comunitario. La participación de habitantes locales permite incorporar conocimientos sobre la especie y generar nuevas oportunidades de colaboración en su protección.

La recuperación de las guacamayas rojas en el Pacífico Central

La población de guacamayas rojas en Costa Rica ha enfrentado importantes dificultades durante las últimas décadas. La destrucción de los bosques, la expansión agrícola y el desarrollo turístico han reducido los espacios disponibles para su alimentación y reproducción. Otra amenaza es el comercio ilegal de fauna silvestre. La extracción de huevos y polluelos para venderlos como mascotas afecta directamente la capacidad de recuperación de las poblaciones naturales. A esto se suma su baja tasa reproductiva y la dependencia de árboles antiguos para construir sus nidos.

En el Pacífico Central, los esfuerzos de conservación han contribuido a mejorar la situación de la especie. Según los datos divulgados por el programa de Punta Leona, a principios de la década de 1990 se contabilizaban aproximadamente 215 guacamayas en la zona. Actualmente, los registros de monitoreo sitúan la población cerca de los 800 individuos. La recuperación también se refleja en su presencia en diferentes comunidades. Se han registrado ejemplares en Esparza, Orotina, San Mateo, Acosta y Parrita, además de los alrededores del Parque Nacional La Cangreja.

El Parque Nacional Carara continúa siendo uno de los sitios más conocidos para observar estas aves en libertad. Sus bosques ofrecen condiciones favorables para encontrar guacamayas durante sus desplazamientos y actividades de alimentación. Organizaciones no gubernamentales como NATUWA y entidades gubernamentales como el Ministerio de Ambiente, Energía (MINAE) y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) trabajan en conjunto para preservar esta especie.

Los mejores lugares para avistar guacamayas rojas
  • Parque Nacional de Carara
  • Península de Osa (incluido el Parque Nacional Corcovado)
  • Parque Nacional Piedras Blancas
  • región del Golfo Dulce
  • Zona del río Tárcoles

Protección de los bosques y participación comunitaria

La conservación de la guacamaya roja requiere mucho más que instalar nidos artificiales. También es necesario proteger los árboles que proporcionan alimento y refugio, así como recuperar las zonas forestales afectadas por la actividad humana. Por esta razón, el programa de Punta Leona incluye la protección de hábitats y el establecimiento de viveros de especies nativas. Estas acciones buscan recuperar la cobertura forestal y asegurar la disponibilidad de recursos para las futuras generaciones de guacamayas.

Entre los árboles que utilizan para anidar se encuentran la ceiba, el gallinazo y el javillo. Su alimentación incluye semillas de especies como la palma real, el ojoche, el espavel, la teca y el almendro de playa. La participación de empresas también forma parte de estas iniciativas. La incorporación de Grupo INS como colaborador permitió ampliar la cantidad de nidos artificiales para la temporada reproductiva de 2026. Sin embargo, la protección de estas aves sigue siendo un desafío en otras regiones del país. En la península de Osa, por ejemplo, persiste la extracción ilegal de polluelos durante la época de reproducción.

¿Dónde observar las guacamayas rojas en directo?

Quienes desean conocer más sobre el comportamiento de esta especie pueden acceder a las transmisiones en vivo del proyecto de Punta Leona. Las cámaras funcionan durante todo el día y permiten observar la actividad dentro de los nidos.

La página Lapas Rojas Punta Leona ofrece acceso a estas imágenes. Se espera que la actividad aumente a partir de diciembre, cuando comiencen las primeras puestas de huevos de la temporada.

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