Entre los grupos migrantes que se desarrollaron en Costa Rica se encuentra la comunidad libanesa. Esta es la comunidad árabe más grande en el país, seguida por las agrupaciones: siria, turca, y palestina. Adicionalmente, la población líbano-costarricense es la más grande de Centroamérica actualmente con alrededor de 50 000 personas con esta ascendencia.

Contexto Histórico

El primer gran periodo de inmigración sirio-libanesa ocurrió entre los años 1887 y 1897, debido a los graves problemas económicos del que en ese momento era el Imperio Otomano. Se unió a esta problemática la creciente persecución cristiana por parte de los drusos. Es así que la mayoría de los migrantes libaneses que llegan a Costa Rica pertenecían a la Iglesia católica maronita u ortodoxa. Esto facilitó su inserción a la sociedad costarricense debido a sus similitudes con la Iglesia católica apostólica romana, la religión oficial del país.

Costa Rica abrió las puertas a los migrantes libaneses para trabajar como comerciantes en su búsqueda de mano de obra capacitada para la inserción del país en la economía mundial. La integración de los libaneses en la alta sociedad también se dio por medio de su involucramiento en la Gran Logia Masónica de Costa Rica.

En 1904, se prohíbe en Costa Rica el ingreso de personas de etnia árabe, china y gitana de cualquier país. Sin embargo, esta ley no detuvo por completo el ingreso de estas poblaciones que, aunado al nacimiento de nuevas generaciones, fortalecieron su presencia. 

En los años 30’ s y 40′ s, las siguientes generaciones de población libanesa en Costa Rica impulsaron el rescate de su cultura. La comunidad funda “La Sociedad Libanesa” en 1928, llamada “La Casa Libanesa” en la actualidad, y se desarrolla por medio de esta el periódico “El Sheik”. “El Sheik” se publicó de 1944 a 1946, recopilando información y literatura de la comunidad árabe en Costa Rica y Latinoamérica. También se encargó de traducir al español famosos textos árabes, en especial del poeta Gibrán Jalil Gibrán.

Durante esta época, se elige al primer diputado de la Asamblea de ascendencia libanesa: Miguel Al Mekbel Carón. Al Mekbel fue incluso reelegido, cumpliendo con el período 1930-1938. Por su parte, Ricardo Neily Jop adquirió una extensa propiedad en la región de Corredores entre 1939 y 1940. Esta propiedad pasaría a ser Villa Neilly, posteriormente reconocida como Ciudad Neily, nombrada en honor a este ciudadano libanés.

Si bien la migración libanesa disminuyó drásticamente después de la Segunda Guerra Mundial, aumentó nuevamente a finales de los 60’ s y con el estalllido de la guerra civil en el Líbano en 1975.

En 1976, fue Miguel Barzuna, un descendiente de familia libanesa, quien fundó la Bolsa de Valores de Costa Rica. Dentro de esa época también, reconocidos hoteles como el Hotel Cariari, Hotel Corobicí y el Hotel Plaza llegaron a pertenecer a miembros de esta comunidad.

En la actualidad

Los inmigrantes árabes, una vez instalados en el país, se dedicaron al comercio y a la administración de tiendas. De esta forma, muchas de estas familias inmigrantes llegaron a ser adineradas y a formar parte de la influencia empresarial y política del país. Una de las tiendas más conocidas, aún presente, es Yamuni. Fue fundada por los Yamuni Abdala, quienes iniciaron sus negocios en Costa Rica desde 1915.

Las comunidades de origen polaco, chino y libanés se han convertido en parte integral de la sociedad costarricense y en comunidades prósperas e influyentes en la economía, la política y la cultura. Por ejemplo, los libaneses cuentan con la Casa Libanesa, un espacio para mantener contacto con el acontecer político y social en el Líbano. Esta Casa ofrece, clases de comida libanesa, danza del vientre y enseñanza del idioma árabe, es decir, espacios para mantener la cercanía con sus tradiciones culturales.

Dentro del territorio costarricense, existen tres restaurantes con auténtica comida libanesa: Lubnan, Phoenicia y FAQRA. La profundidad de sus especias, el abundante uso de vegetales y el aprovechamiento de todo tipo de productos hacen que su comida resalte de la tipica gastronomía costarricense.

Por otra parte, la participación de estos inmigrantes en las diferentes dinámicas de la sociedad costarricense se presentan de forma implicíta. Por ejemplo, la expresión “¡machalá!”, que se dice en Costa Rica para evitar que algo malo o no deseado pase, proviene de la frase árabe Ma sha Allah que significa “que Dios no quiera” utilizada en un contexto en el que se quiere alejar lo que no deseamos.

Para concluir, el comprender la participación de estos inmigrantes en las diferentes dinámicas de la sociedad costarricense revela su aporte cultural. La construcción del Estado y las diversas formas de sociabilidad en el país no se dieron solas. Es decir, las comunidades de inmigrantes participan en la construcción de los valores cívicos y en la toma de decisiones ciudadanas. La comunidad libanesa no es tan visible en el día a día, sin embargo no se debe olvidar que forman parte de la historia de Costa Rica. 

En síntesis

  • En 1887 inicia la migración libanesa a Costa Rica, principalmente debido a problemas económicos y la persecución religiosa.
  • La integración de los libaneses en la alta sociedad se dio por medio de su involucramiento en la Gran Logia Masónica de Costa Rica y sus actividades comerciales.
  • En 1904, se prohíbe en Costa Rica el ingreso de personas de etnia árabe, china y gitana de cualquier país pero no detiene por completo el ingreso de estas poblaciones.
  • La comunidad libanesa se ha convertido en parte integral de la sociedad costarricense y en comunidades prósperas e influyentes en la economía, la política y la cultura.

Bibliografía

https://www.redalyc.org/journal/153/15352346008/html/

https://revistacienciassociales.ucr.ac.cr/images/revistas/RCS155/07-GONZALEZ.pdf

https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-00529294/document

https://www.ucr.ac.cr/mezcladiticos.html

http://intushistoria.uai.cl/index.php/intushistoria/article/viewFile/124/110 

Autoras

Angie Loveday y Zelda Walters

para www.sensorialsunsets.com