Terremoto de Cartago de 1910: las ruinas que marcaron la memoria de Costa Rica

El 4 de mayo de 1910, Cartago vivió uno de los episodios más devastadores de su historia. A las 6:50 p. m., un terremoto de magnitud 6,4 sacudió la ciudad durante aproximadamente 16 segundos. La intensidad del movimiento provocó el colapso de una enorme cantidad de edificaciones y dejó cerca de 700 personas fallecidas.
…el orgulloso casco antiguo (de la ciudad de Cartago) es una ruina total en lugar de ser la floreciente ciudad de ayer. ¡Fue totalmente destruido!
Amelia y Philip Calvert en A Year of Costa Rican Natural History (1917)
Para entonces, la ciudad todavía conservaba buena parte de sus construcciones tradicionales. El adobe y otros sistemas constructivos empleados ampliamente en la época ofrecieron poca resistencia ante un movimiento de esta magnitud. El resultado fue una transformación radical del paisaje urbano cartaginés.
Una ciudad golpeada por los terremotos
El desastre del 4 de mayo no ocurrió de manera aislada. Cartago ya había sufrido daños importantes el 13 de abril de ese mismo año, cuando otro terremoto, de magnitud 5,8, afectó especialmente a la ciudad y sus alrededores.
Semanas después, el movimiento del 4 de mayo llevó la destrucción a una escala mucho mayor. La Red Sismológica Nacional señala que la intensidad máxima en Cartago y sus alrededores alcanzó VIII en la escala Mercalli Modificada y que la ciudad quedó prácticamente destruida.
Las consecuencias fueron especialmente graves porque muchas personas se encontraban dentro de sus viviendas y otros edificios cuando ocurrió el sismo. Las construcciones que habían resultado debilitadas durante los eventos anteriores tampoco estaban preparadas para soportar una nueva sacudida. En cuestión de segundos, calles, casas, iglesias y edificios públicos quedaron cubiertos de escombros.
El paisaje después del terremoto
Las fotografías realizadas después del desastre permiten observar una Cartago muy diferente de la ciudad que existía antes de mayo de 1910. En ellas aparecen fachadas derrumbadas, paredes abiertas, iglesias dañadas y calles ocupadas por restos de las construcciones. Las imágenes también permiten dimensionar la vulnerabilidad de una ciudad cuya arquitectura dependía en buena medida de materiales y técnicas que no podían soportar fácilmente un terremoto de estas características.
Más de un siglo después, estas fotografías tienen un valor que va más allá de mostrar edificios destruidos. Permiten comparar el paisaje urbano anterior y posterior al terremoto y ayudan a reconstruir visualmente una ciudad que prácticamente desapareció bajo los escombros
De los escombros a la reconstrucción
La destrucción obligó a tomar decisiones sobre cómo debía levantarse nuevamente Cartago. La emergencia no terminó cuando cesaron las sacudidas. Durante los meses siguientes fue necesario atender a las personas afectadas, retirar escombros, restablecer servicios y comenzar la reconstrucción de una ciudad que había perdido buena parte de sus edificaciones.
La memoria municipal del terremoto registra que entre mayo y junio se organizaron brigadas y comenzaron las primeras medidas de reconstrucción. Durante los años siguientes también se desarrollaron obras públicas y medidas relacionadas con la seguridad de las construcciones.
Su reconstrucción significó, por tanto, mucho más que volver a levantar las casas que habían caído. El terremoto abrió un proceso de transformación de Cartago y modificó la manera en que se pensaba la seguridad de las edificaciones.
Una tragedia que también quedó registrada en documentos
El terremoto produjo una gran cantidad de testimonios y registros. Además de las fotografías, existen documentos históricos, publicaciones de la época y estudios posteriores que permiten reconstruir lo ocurrido.
Uno de los testimonios conocidos pertenece a Amelia y Philip Calvert, quienes visitaron Costa Rica y describieron posteriormente el estado de Cartago. En A Year of Costa Rican Natural History, publicado en 1917, calificaron el antiguo centro de la ciudad como una ruina total.
Estos testimonios permiten acercarse no solamente a la dimensión física del desastre, sino también a la impresión que produjo entre quienes observaron sus consecuencias.
El cometa Halley y las explicaciones de la época
El terremoto también quedó relacionado con uno de los fenómenos astronómicos más llamativos de aquel año: el paso del cometa Halley.
Durante 1910, la aparición del cometa generó numerosos comentarios y temores entre la población. Después del terremoto circularon explicaciones que relacionaban ambos acontecimientos. Una de las creencias recogidas por la Municipalidad de Cartago afirmaba que la cola del cometa había pasado por el cráter del volcán Irazú y que esto había provocado el terremoto.
Actualmente sabemos que no existía una relación causal entre ambos fenómenos. Sin embargo, la historia resulta significativa porque muestra cómo una sociedad que acababa de experimentar una catástrofe buscaba explicaciones para un acontecimiento que había alterado completamente su vida cotidiana.
El miedo provocado por el cometa y los terremotos formó parte del ambiente de incertidumbre que caracterizó aquellos meses de 1910.



Las fotografías como testimonio de una ciudad desaparecida
Hoy, las imágenes del terremoto constituyen una de las principales formas de acercarnos a la Cartago de aquel momento. Una fotografía puede mostrar la fachada de un edificio, una calle cubierta de escombros o una iglesia parcialmente destruida. Pero, al observar varias imágenes en conjunto, es posible reconstruir una parte del paisaje urbano perdido.
También permiten comprender que la destrucción no afectó únicamente a edificios considerados monumentales. Las viviendas y los espacios cotidianos de los habitantes también formaron parte de aquel paisaje transformado. Por eso, las fotografías de 1910 tienen un papel fundamental en la conservación de la memoria histórica de Cartago: permiten observar físicamente las consecuencias de un acontecimiento que, de otro modo, solo podríamos conocer mediante relatos escritos.
Más de un siglo después
El terremoto del 4 de mayo de 1910 continúa ocupando un lugar importante en la historia de Costa Rica. La Red Sismológica Nacional lo registra como uno de los terremotos históricos más destructivos del país, con una magnitud de 6,4 y aproximadamente 700 personas fallecidas.
Las ruinas, fotografías, documentos y testimonios que sobrevivieron al desastre permiten reconstruir diferentes aspectos de aquella noche y de los meses posteriores. Pero la historia del terremoto no termina con la destrucción. También es la historia de la reconstrucción de una ciudad y de una sociedad que tuvo que adaptarse después de perder gran parte de su entorno conocido.
Más de cien años después, las fotografías de aquella Cartago devastada siguen permitiendo observar el alcance de la tragedia. Al mismo tiempo, recuerdan que las ciudades no son únicamente sus edificios: también están construidas a partir de los recuerdos, testimonios y experiencias de quienes las habitan.
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