Si hace cincuenta años alguien se hubiera preguntado si existía el psicoanálisis en Costa Rica, la respuesta hubiera sido que no era desconocido en las artes, las letras y la filosofía. No era una práctica sino una vanguardia cultural de la que incluso hay registro desde 1911, en un artículo en inglés de un periódico que circulaba en nuestro Caribe afrolimonense.

Hasta el día de hoy no existe una historia del psicoanálisis que dé cuenta, con archivos, de todas esas huellas que conviven con el presente y en el recorrido de cada uno. Sin embargo, es posible seguir sus rastros en las Ciencias Sociales y específicamente en  psicología académica, en 1976, con el exilio argentino, que durante diez años sentó las bases de una Psicología Dinámica, las cuales todavía persisten.

La década de 1986-1996

Como una práctica, una doctrina y un movimiento, la década de 1986-1996 tiene la particularidad de abrir tres entradas que fundan la diversidad del psicoanálisis desde sus inicios. En un mismo año convergen la teoría hermenéutica crítica, con la invitación al Dr. Alfred Lorenzer, psicoanalista alemán, realizada por Henning Jensen; el etnopsicoanálisis, con un fuerte acento en el psicodrama, introducido por la psicoanalista suiza Úrsula Hauser; y la clínica psicoanalítica: de Freud a Lacan, con la invitación de la Clínica de Psicología Dinámica a Néstor Braunstein, psicoanalista argentino, exiliado en México, coordinada por Ginnette Barrantes y Lilliam Garro. Por fortuna, se cuenta con  documentos escritos que registran estos tres hitos.

En ese momento aún no existían instituciones psicoanalíticas, excepto la Clínica de Psicología Dinámica (1980-1993), considerada un antecedente del Grupo de Formación Psicoanalítica, que invitaría en 1999 a Frida Saal, psicoanalista argentina exiliada en México, y que en mayo de 1989 devendría la Asociación Costarricense para la Investigación y el Estudio del Psicoanálisis (ACIEP), donde serían invitados los psicoanalistas argentinos  Mario y Judith Schumacher quienes  recién migraban a Costa Rica, conocidos como “la segunda migración argentina”. 

Así fue como la psicología dinámica introdujo la lectura crítica de una escuela de autores rioplatense imbuida en una gran crítica social freudomarxista, antecedente de un freudolacanismo muy activo que contó con la diáspora argentina instalada en el psicoanálisis en México. Quizá este intenso lapso de lacanización, que se caracterizó por el desplazamiento de algunos analizantes a México para iniciar o reiniciar sus análisis, trajo necesariamente el contacto con otras miradas psicoanalíticas que ya no fueran sólo la explicación de una psicopatología psicoanalítica, pura y dura, que se entronizó mediante horas y horas de explicación de un Lacan críptico (lacanés) para iniciados. 

“ (…) recibir la transmisión de un alumno de Lacan nos colocó en el círculo mágico de sus enseñanzas, las cuales se habían recibido de manera activa pero nunca ligadas a esa genealogía de la transmisión (…)”

Las escuelas francesas

En 1996, inició un nuevo periodo, en el que se estableció contacto con las escuelas francesas y con quienes habían tenido la oportunidad de devenir lacanianos, pues habían recibido su transmisión vía análisis y por medio de la Escuela Freudiana de París, fundada por Jacques Lacan (1901-1981) y disuelta poco antes de su muerte.

En 1992, en México, Ginnette Barrantes conoció a Helí Morales, quien se había formado en París VIII y en la École de Hautes Études, y lo invitó al seminario “Psicoanálisis, un saber con consecuencias”, en ACIEP.  La foto muestra el momento de entrega del libro donde se transcribió dicho seminario. Su transmisión fue reconocida y valorada, de manera que marcó un precedente. Dos años después, sería Helf Morales quien invitaría a Rafael Perez, psicoanalista argentino que había llegado en 1989 desde Rosario a París, donde se entrevistó con Jean-Jacques Gorog, psicoanalista milenario y Juan David Nasio, psicoanalista de Rosario, Argentina, fundador de Séminaires Psychanalytiques en París. También se entrevistó con Jean Allouch miembro de la École Lacanienne de Psychanalyse. 

De nuevo, las tres propuestas son un desafío, pues la primera equivalía a entregar la autonomía de la fundación de ACIEP para una dependencia muy jugosa de una internacionalización del psicoanálisis. La segunda convocaba la potencia del psicoanálisis de masas y pedía un auditorio masivo para su transmisión. La tercera, la más dificultosa, fue la elegida. Como era de esperarse, la junta directiva de la asociación en ese momento desestimó las tres opciones, pero Rafael Perez había sido inquietado por la pregunta irónica de Jean Allouch, cuando al explicarle que nuestra asociación era independiente, este le espetó: “¿Independiente de qué?”.

“ Hasta el día de hoy no existe una historia del psicoanálisis que dé cuenta, con archivos, de todas esas huellas que conviven con el presente y en el recorrido de cada uno.”

Búsqueda de independencia

Esa “independencia” estaba tan marcada que algunos psicoanalistas en sus tarjetas de presentación colocaban, sin discreción, “psicoanalista independiente”. Al quedar la petición fuera de la junta directiva, ese mismo año, Rafael Perez se dirigió a Ginnette Barrantes, quien dirigía la primera revista de psicoanálisis: In$cribir el psicoanálisis, cuyo símbolo $ no era el del dólar sino del significante lacaniano. Barrantes se dirigió a la Embajada de Francia, al Ministerio de Cultura, al Colegio de Costa Rica, dirigido por María Bonilla, y al Instituto Cultural de México, y gracias a la confluencia de varias instituciones finalmente fue posible llevar a cabo el primer seminario de Jean Allouch en Costa Rica, “El imposible objeto del deseo”,  y la conferencia multitudinaria, “Enséñame a dejar atrás mi locura”.

Podríamos señalar esta como la cuarta década del psicoanálisis lacaniano, pues sus dificultades y sus consecuencias fueron muchas. La primera es ese contacto con Francia, cuyo glamour del afrancesamiento, fue anotado en el equívoco del afiche que cambia la École Lacanienne de Psychanalyse por la Escuela lacaniana de París. Dicha sustitución pone el acento en París, y no en el psicoanálisis, tal como efectivamente sucedería después. Asimismo, recibir la transmisión de un alumno de Lacan nos colocó en el círculo mágico de sus enseñanzas, las cuales se habían recibido de manera activa pero nunca ligadas a esa genealogía de la transmisión. Finalmente, el impacto más doloroso fue la quiebra (no económica) de la Asociación Costarricense para la Investigación del Psicoanálisis, cuando, en 1997 y 1998, algunos de los miembros fundadores tuvieron que dejar su lugar. La foto muestra un momento de esta visita de Jean Allouch con el Ministro de cultura Arnoldo Mora, María Bonilla Directora del Colegio de Costa Rica y el director del Centro Cultural de México.  

La era digital

Incentivada por las redes sociales, la era digital y la inmersión en la realidad virtual, a partir del 2016, es posible observar un panorama muy diverso de grupos, asociaciones, comunidades, instituciones y una école lacanienne de psychanalyse, con cinco miembros residentes en Costa Rica. Parece que la consigna de “independiente” sigue operando en el lazo al psicoanálisis en Costa Rica. No sabemos  aún si se privilegia la formación académica en detrimento del análisis propio y la práctica psicoanalítica; lo cierto es que en estos diversos lazos al psicoanálisis puede verse ya una producción escrita en variadas revistas como lo fueron la revista Página Literal y los cuadernos de psicoanálisis Claroscuro que formaron parte de ese recorrido. Esa diversidad convive en un VivEros propio de un país cuyo jardín vernáculo consiste en una multiplicidad donde cada quien pone su ramita, a diferencia del orden racional del jardín a la francesa. Quizá la pandemia colaboró para que en esas pantallas virtuales y virales puedan observarse todas las pantallitas que hacen visibles estas diferencias de inscripción, algunas nuevas y otras no tan nuevas, pero que se reciclan como innovadoras, como lo requieren los nuevos aires del tiempo.

PARA RECORDAR

  • El psicoanálisis en Costa Rica fue introducido  en la psicología académica por exiliados argentinos.
  • Luego se establecieron  otras instituciones y  las escuelas francesas. 

Ginnette Barrantes-Sáenz
Psicoanalista 
Miembro de la École Lacanienne de Psychanalyse
[email protected]