Isla Cementerio de Cabuya: historia, naturaleza y leyendas frente a la costa

A unos 100 metros de la costa de Cabuya, en el extremo sur de la península de Nicoya, se encuentra una pequeña isla conocida como Isla Cementerio o Isla de Cabuya. Su historia está vinculada a las prácticas funerarias de las comunidades que habitaron esta zona desde tiempos precolombinos.
La isla todavía funciona como cementerio y forma parte de uno de los paisajes más particulares de esta comunidad costera. Durante la marea baja, las rocas que conectan la isla con tierra firme quedan al descubierto y permiten llegar a pie.
Además de su valor histórico, la isla ofrece acceso a aguas donde es posible observar peces y otras especies marinas. Su cercanía con la Reserva Natural Absoluta de Cabo Blanco contribuye a la riqueza natural de esta parte de la costa.
Una isla rodeada de leyendas
La relación de Cabuya con la isla se remonta a la época precolombina. Según la tradición local, las comunidades indígenas utilizaban este pequeño territorio para enterrar a sus muertos. Con la llegada de los colonizadores españoles, el lugar mantuvo su función como cementerio.
Esta historia también dio origen a diferentes leyendas. Una de ellas cuenta que la isla está habitada por fantasmas que aparecen durante la noche. Las historias cobran especial fuerza cuando se celebran funerales después del anochecer.



En esas ocasiones, los participantes pueden desplazarse hacia la isla llevando velas o luces. Desde las zonas elevadas de Cabuya, Los Cedros, Delicias y Montezuma, las luces parecen avanzar sobre el mar. La escena ha contribuido al carácter misterioso que rodea a la Isla Cementerio.
Cómo llegar a la Isla Cementerio
El acceso depende directamente de las mareas. Durante la marea baja, queda expuesto un tramo rocoso entre la costa y la isla que permite cruzar caminando. Antes de emprender el recorrido, es importante consultar el horario de las mareas y planificar el regreso. El nivel del mar puede cambiar rápidamente y el acceso no permanece disponible durante todo el día.
El recorrido se realiza bajo el sol y sobre superficies rocosas. Por eso, conviene llevar suficiente agua, protección solar y un sombrero. También es recomendable caminar con precaución para evitar resbalones. Una vez en la isla, se pueden observar las tumbas y disfrutar de las vistas hacia la costa y la Reserva Natural Absoluta de Cabo Blanco.
Snorkel y vida marina
Las aguas que rodean la isla también ofrecen oportunidades para observar la vida marina. En la zona existen formaciones de coral duro y diferentes especies de peces.
El sector norte de la isla es uno de los puntos utilizados para practicar snorkel, especialmente durante la marea baja. No siempre es necesario contar con equipo para disfrutar del paisaje submarino. En las pozas que quedan entre las rocas también pueden observarse peces de distintos colores.
Entre las especies que pueden encontrarse en las aguas de esta zona están los peces globo, langostas, pulpos y tortugas marinas. La observación debe realizarse sin alterar el entorno. Si se levanta una roca para observar qué hay debajo, es importante colocarla nuevamente en su posición original. La pesca tampoco forma parte de la experiencia recreativa de este sitio.
El camino entre Montezuma y Cabuya
La Isla Cementerio forma parte de un recorrido costero que conecta Montezuma con Cabuya y continúa hacia Cabo Blanco. El trayecto permite conocer varias playas y espacios naturales de la península de Nicoya.
Uno de los primeros puntos destacados es Playa Las Manchas, una pequeña ensenada de arena clara y aguas transparentes. El lugar permite nadar y observar el fondo marino cuando las condiciones son adecuadas.
Más adelante se encuentra Playa Los Cedros, conocida por sus condiciones para el surf. Su costa combina arena, palmeras y árboles de almendro. También es habitual observar pelícanos y otras aves marinas en busca de alimento. El recorrido continúa hasta el Río Lajas. Un puente cruza el cauce y ofrece la posibilidad de observar aves como garcetas, garzas y martines pescadores. También existe un camino de aproximadamente tres kilómetros que conduce río arriba hasta una pequeña cascada.



El Higuerón de Cabuya
Poco después del Río Lajas aparece otro atractivo natural: el Higuerón de Cabuya. Se trata de un enorme matapalo que destaca por sus dimensiones y por la forma en que sus raíces y ramas se extienden alrededor del tronco.
El árbol alcanza cerca de 40 metros de altura y tiene un diámetro aproximado de 22 metros, por lo que se considera uno de los ejemplares de matapalo de mayor tamaño de Costa Rica. Finalmente, unos siete kilómetros después de Montezuma se llega al pueblo de Cabuya, desde donde se puede continuar hacia la Isla Cementerio y otros puntos de la zona.
Un cementerio entre el bosque y el mar
La Isla Cementerio reúne dos aspectos que caracterizan a esta región de la península de Nicoya: la memoria de las comunidades que habitaron el territorio y la riqueza natural de su costa.
Su acceso condicionado por las mareas, las antiguas prácticas funerarias, las leyendas locales y la posibilidad de observar vida marina hacen de la isla un sitio diferente dentro del recorrido entre Montezuma y Cabo Blanco.
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