Costa Rica: normas de construcción para proteger la fauna silvestre y los recursos hídricos en Nosara

La Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica confirmó la validez de las regulaciones de construcción que rigen la zona de amortiguamiento del Refugio Nacional de Vida Silvestre Ostional, fortaleciendo las medidas ambientales destinadas a proteger las tortugas marinas, los acuíferos y los corredores biológicos en una de las comunidades costeras con mayor crecimiento inmobiliario del país.
Un fallo clave para el futuro de Nosara
La resolución tiene especial relevancia para las comunidades de Nosara, Playa Guiones y Playa Pelada, donde el acelerado desarrollo inmobiliario ha incrementado la presión sobre los recursos hídricos, los ecosistemas costeros y la biodiversidad.
El Refugio Nacional de Vida Silvestre Ostional es reconocido internacionalmente por albergar una de las mayores arribadas de tortugas lora (Lepidochelys olivacea), un fenómeno natural que convierte a la zona en uno de los sitios de anidación más importantes del mundo. Además, sus playas y corredores biológicos representan un elemento esencial para el turismo sostenible y la conservación ambiental de la región.
Restricciones para nuevas construcciones
El reglamento aplica a todas las nuevas edificaciones ubicadas dentro de una franja de amortiguamiento que se extiende cinco kilómetros tierra adentro desde el límite exterior del Refugio Nacional de Vida Silvestre Ostional.
Entre las principales disposiciones destaca el límite de cobertura constructiva: los nuevos proyectos solo podrán ocupar hasta un 50 % del área total de cada propiedad.
Esta restricción busca favorecer la infiltración del agua de lluvia hacia los acuíferos, mantener la recarga hídrica subterránea, preservar espacios adecuados para los sistemas de tratamiento de aguas residuales y evitar la fragmentación de los corredores biológicos.
Asimismo, el reglamento establece límites de altura para las edificaciones. En las zonas de impacto directo , que incluyen el primer kilómetro contiguo al refugio y las laderas visibles desde la playa, los edificios no podrán superar los nueve metros de altura. En las áreas de impacto indirecto, ubicadas más hacia el interior, la altura máxima permitida será de doce metros.



Iluminación y protección de las tortugas
Otra de las medidas contempla la regulación de la iluminación exterior. Los nuevos desarrollos deberán utilizar luminarias de baja intensidad que no sean visibles directamente desde la playa.
El objetivo es reducir la contaminación lumínica, uno de los principales factores que alteran el comportamiento de las tortugas marinas durante la anidación y desorientan tanto a las crías recién nacidas como a otras especies de hábitos nocturnos.
Además, todas las nuevas construcciones deberán incorporar sistemas adecuados para el tratamiento de aguas residuales, quedando prohibido el uso de sistemas sépticos improvisados o informales que puedan representar un riesgo de contaminación para los acuíferos que abastecen de agua potable a la comunidad de Nosara.
Respaldo de la comunidad
La Asociación Cívica de Nosara celebró la resolución judicial y la calificó como un hito para el desarrollo sostenible de la zona.
La organización señaló que las regulaciones fueron elaboradas mediante un proceso de participación comunitaria y buscan orientar el crecimiento urbano sin comprometer los recursos naturales que sostienen tanto la calidad de vida de los habitantes como la economía local.
Esta resolución representa mucho más que la conclusión de un proceso judicial. Nosara demuestra que el desarrollo y la conservación no tienen por qué estar en conflicto
Asimismo, la organización hizo un llamado a la Municipalidad de Nicoya para que aplique rigurosamente el reglamento y fortalezca la supervisión de los nuevos proyectos constructivos.
Un precedente para la protección ambiental
La resolución no prohíbe el desarrollo inmobiliario dentro de la zona de amortiguamiento, pero sí establece que cualquier nuevo proyecto deberá cumplir condiciones ambientales más estrictas relacionadas con el uso del suelo, la gestión del agua, el tratamiento de aguas residuales, la iluminación y el tamaño de las edificaciones.
Con este fallo concluye una prolongada disputa legal sobre la capacidad de la Municipalidad de Nicoya para aplicar regulaciones temporales mientras permanecen pendientes instrumentos de planificación territorial de mayor alcance.
La Sala Primera dejó claro que los gobiernos locales pueden intervenir para proteger áreas ambientalmente sensibles cuando los riesgos para el patrimonio natural así lo justifican.
El desafío ahora será garantizar el cumplimiento efectivo de estas disposiciones. Si bien la sentencia fortalece el respaldo jurídico de la Municipalidad de Nicoya, su verdadero impacto dependerá de la capacidad de las autoridades para revisar permisos, inspeccionar obras y hacer cumplir las normas en una región donde la demanda por nuevas construcciones continúa en aumento.
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