Nuestra Señora de Sarapiquí, Reina del Amor: historia del santuario mariano en Costa Rica

El Santuario de Nuestra Señora de Sarapiquí, Reina del Amor, se encuentra en el cantón de Sarapiquí, en la provincia de Heredia. Su origen está relacionado con una serie de presuntas apariciones marianas que comenzaron a inicios de la década de 1990 y que dieron lugar a un sitio de peregrinación visitado por fieles de distintas partes de Costa Rica.
Aunque las apariciones no han sido reconocidas oficialmente por la Iglesia Católica como de origen sobrenatural, el lugar continúa siendo un espacio de oración y peregrinación para numerosos creyentes.
El inicio de las apariciones
Según el testimonio de Jorge Arturo Céspedes Segura, el 31 de diciembre de 1990, cuando tenía 14 años, observó por primera vez a una mujer rodeada de luz cerca de un tronco en un bosque de Sarapiquí. De acuerdo con su relato, la experiencia duró pocos segundos y decidió no comentarla porque creyó que había sido producto de su imaginación.
El 1 de enero de 1992, Jorge Arturo afirmó haber escuchado una voz que lo llamaba por su nombre. Al acercarse nuevamente al mismo lugar, relató haber visto a la misma mujer. La describió con un vestido blanco, un manto azul, una banda gris, una corona de doce estrellas y un cetro dorado. Según su testimonio, al preguntarle si era la Virgen María, ella le encomendó transmitir un mensaje al mundo y le indicó que continuaría manifestándose cada primer día del mes.



El mensaje de la Reina del Amor
Las apariciones se hicieron públicas el 1 de enero de 1993, cuando se dio a conocer el primer mensaje atribuido a la Virgen María. En ese mensaje, la figura se identificó como la Reina del Amor e invitó a los fieles a vivir el amor y la paz, comprender el plan de Dios y convertirse en promotores de esos valores. También señaló que las personas eran libres de aceptar o rechazar esa invitación.
Tras la difusión de las apariciones, comenzaron a llegar peregrinos al sitio donde, según el relato, ocurrieron las manifestaciones. De acuerdo con la información del santuario, las apariciones se realizaban inicialmente los martes de cada semana y el primer día de cada mes, además de algunas fechas religiosas. Durante esos encuentros también se bendecían objetos religiosos y un manantial cercano al lugar de las apariciones.
El denominado Milagro del Sol
Entre los testimonios de los peregrinos figura la observación del llamado Milagro del Sol o Danza del Sol.
Quienes afirman haber presenciado este fenómeno indican que el disco solar parecía cambiar de tamaño, emitir un brillo diferente y desplazarse en el cielo. Algunos también señalaron haber observado figuras y colores durante el evento. En los mensajes atribuidos a la Virgen se indicaba que estos fenómenos no debían ser el fundamento de la fe, sino que la fe debía mantenerse independientemente de ellos.
Según la información disponible, desde el 1 de marzo de 1995 dejaron de hacerse públicos los mensajes atribuidos a las apariciones.
Con el paso de los años se construyó una capilla en el lugar donde se encuentra el tronco asociado con la primera aparición. También se habilitaron senderos, áreas para la celebración de la misa, estacionamiento y otros servicios para los visitantes. Además, se conservó un bosque cercano al manantial, utilizado por los peregrinos para la oración y la reflexión.
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