Jabirú en Costa Rica: nidos activos y conservación en fincas privadas

Más del 75% de los sitios donde anida el jabirú en Costa Rica se encuentran en propiedades privadas, una realidad que convierte a las personas propietarias de fincas en actores fundamentales para la conservación de una de las aves más emblemáticas y amenazadas del país. Así lo confirmó el más reciente monitoreo de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), que durante la temporada reproductiva de 2026 registró nueve nidos activos, 19 pichones y una población mínima estimada de 148 individuos.
El estudio forma parte del proyecto Ecología y conservación del jabirú en Costa Rica, una investigación que la UNED desarrolla desde hace más de tres décadas y que constituye el seguimiento científico más prolongado de esta especie en el país. Además de evaluar el éxito reproductivo del jabirú, el monitoreo permite conocer el estado de conservación de los humedales donde vive y se alimenta.
Johnny Villarreal Arias, investigador y profesor de la UNED, explicó que el monitoreo de este año combinó dos metodologías complementarias. Durante febrero se inspeccionaron los sitios históricos de anidación, mientras que en marzo y abril se realizaron conteos simultáneos en las cuencas de los ríos Tempisque y Frío.
Gracias a este trabajo, el equipo de investigación identificó nueve nidos activos con 19 pichones y estimó una población mínima de 148 jabirúes durante el periodo reproductivo de 2026.
Cerca de 100 jabirúes llegaron temporalmente a Costa Rica
Uno de los hallazgos más llamativos del monitoreo ocurrió en mayo, cuando los investigadores observaron alrededor de 100 jabirúes no reproductores concentrados temporalmente en la Laguna Jicote, ubicada en la cuenca del río Tempisque.
La llegada de estos individuos demuestra que los humedales costarricenses tienen un valor ecológico que trasciende nuestras fronteras. No solo albergan a la población reproductora, sino que también funcionan como refugio temporal para jabirúes provenientes de otras regiones



Este comportamiento abrió nuevas interrogantes para la comunidad científica. La UNED indicó que aún se desconoce si estos desplazamientos forman parte de rutas migratorias regionales y hacia qué lugares se dirigen posteriormente, ya que ninguno de estos ejemplares cuenta con dispositivos de marcaje que permitan seguir sus movimientos.
Por ello, los investigadores consideran prioritario obtener financiamiento para implementar técnicas de seguimiento que permitan comprender mejor la dinámica poblacional de la especie en Centroamérica.
La conservación depende del trabajo conjunto
El monitoreo también reafirmó que la supervivencia del jabirú está estrechamente ligada a la protección de las propiedades privadas donde establece la mayoría de sus nidos.
Más del 75% de los sitios de anidación registrados durante la temporada reproductiva de 2026 se localizaron dentro de fincas particulares, por lo que la continuidad de la especie depende del compromiso de las personas propietarias, las comunidades locales y las instituciones encargadas de la conservación.
La UNED destacó que esta colaboración resulta indispensable para garantizar la permanencia del jabirú como especie reproductora en Costa Rica.
Humedales continúan enfrentando múltiples amenazas
Los investigadores advirtieron que el jabirú sigue enfrentando diversos factores que ponen en riesgo su supervivencia. Entre las principales amenazas identificadas se encuentran la pérdida y degradación de humedales, la tala de árboles utilizados para la anidación, los incendios forestales, el turismo irresponsable cerca de los nidos y los efectos del cambio climático.
Según la universidad, proteger al jabirú implica también conservar ecosistemas esenciales para numerosas especies de flora y fauna que dependen de estos ambientes.
Un indicador de la salud de los humedales
La UNED recordó que el jabirú es considerado una especie indicadora del estado de conservación de los humedales costarricenses. Cuando la especie logra reproducirse con éxito y mantener poblaciones estables, ello refleja que estos ecosistemas continúan ofreciendo las condiciones necesarias para sostener una alta diversidad biológica.
En un contexto marcado por la creciente presión sobre los humedales, el monitoreo anual del jabirú se mantiene como una herramienta clave para orientar las estrategias de conservación y evaluar la salud ambiental de uno de los ecosistemas más importantes del norte de Costa Rica.
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